Discurso pronunciado por el CDH Zeferino Ladrillero al recibir el XXV Premio Nacional de Derechos Humanos "Sergio Mendez Arceo" 2017

 

Cuernavaca, Morelos

22 de abril de 2017.

 

Compañeros y compañeras de las diferentes organizaciones civiles, sociales, campesinas, indígenas, populares de los distintos rincones de nuestro país, que en el marco de la ceremonia de premiación 2017 del laurel denominado Sergio Méndez Arceo nos leen, escuchan y/o ven: 

 

 

 

 

 

Reciban un calurosos saludo de aprecio y respeto de parte de  todas y todos los integrantes del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero. Tenemos unos minutos para poder compartirles nuestro pensar, y con ello tal vez nuestro sentir, y agradecemos la atención brindada a las siguientes líneas.

 

Primeramente les expresamos nuestros más sinceros agradecimientos a los integrantes, convocantes y simpatizantes, del Premio Nacional de Derechos Humanos Sergio Méndez Arceo, cuya fuerza moral lo convierte en el premio de la sociedad civil mexicana más importante de nuestro país, honor el cual en la categoría grupal, recibimos con toda la humildad posible así como felicitamos y reconocemos en la hermana Leti a quien elocuentemente Don Miguel Concha caracterizara como un ejemplo que nos sirve hoy de inspiración para seguir transformando este mundo roto,  como una brújula en medio del caos que vivimos, sepa hermana Leti que para las y los defensores que integramos el CDHZL, las palabras de don Miguel nos hacen eco.   

 

Compañeroas: Queremos permitirnos explicarles que el Centro Zeferino Ladrillero lleva tal nombre en honor una persona defensora de derechos humanos, sencilla y común, y con común nos referimos a que es una persona con pocos privilegios económicos o políticos, como la mayoría de las y los mexicanos,  él desde el anonimato día a día durante los últimos 40 años de su vida ha defendido los derechos y las libertades fundamentales desde diversas trincheras, así como hay decenas, centenas, tal vez miles de personas comunes en la entidad donde decidimos avocar nuestra labor, el estado de México. Sin embargo, esas miles de personas se encuentran ante uno de regímenes políticos más autoritarios y severos de los que dé cuenta nuestra nación, y con un contexto de violencia que nos colocan como la entidad más violenta del país, teniendo 250 víctimas de extorsión, 48 de secuestro, 555 de asesinato de secuestro entre enero y marzo de este año. No es casualidad que en nuestra entidad la represión política, la persecución de los y las diferentes, el feminicidio, la tortura, el despojo de tierras y bienes naturales de los pueblos, etc. sea el pan nuestro de cada día, y si esto había venido siendo posible se debe al asombroso control político que los grupos en el poder mexiquense han ejercido y siguen ejerciendo para someter y sofocar todos los descontentos sociales posibles.

 

Decir lo que pasa en nuestra entidad no es cosa sencilla, como en la mayoría de las entidades de nuestra república: la denuncia, la documentación de violaciones de derechos humanos, la defensa jurisdiccional y no jurisdiccional de los derechos de los grupos vulnerables se paga con carpetas de investigación penal, difamación, cárcel o muerte, no obstante, en los últimos años las resistencias populares, indígenas y campesinas, individuales, han ido perdiendo el miedo y hoy por hoy, como no se veía desde hace muchos años en el Edomex, existe articulación y coordinación entre las diferentes luchas, lo cual es la semilla de futuras proezas, enseñanzas; es aquí donde se inscribe el CDH Zeferino Ladrillero acompañando, fortaleciendo, impulsando esos procesos, con todas nuestras carencias y deficiencias humanas y profesionales, pero eso es lo que intentamos día a día, refrendando al mismo tiempo que es precisamente por eso que Zeferino se escribe con Z de Zapata.  

Y es que Don Zeferino, persona viva y humana fue uno de los coordinadores de la organización social que impulsara desde sus inicios y con mucha fuerza la creación de este modesto Centro de Derechos Humanos, y nos referimos a la Alianza Única del Valle, quien letalmente herida en 2011 y principios de 2012, después de ser víctima de agresiones perpetradas por civiles al servicio del Estado, más concretamente nos referimos a Antorcha Campesina, uno de los grupos paramilitares y de control corporativo más desarrollado de América Latina, no sólo de México. La Alianza Única no escatimó apoyo y respaldo para el inicio de este proyecto, razón por la cual hoy, creemos pertinente, le debemos reconocer que en buena medida la sangre de la Alianza corre en el CDHZL, y no solamente por el vínculo biológico que existe entre alguno de un lado con otro de otro lado, sino por el valor, persistencia y compromiso que una generación humana transmite a la siguiente, como la Alianza lo hizo en el Zeferino.     

   

Hablando justamente de nuevas generaciones, es menester resaltar que con una constancia sacada de quién sabe dónde, el CDHZL ha sido escuela y primera instancia organizativa para muchas personas jóvenes para involucrarse en la defensa de los derechos humanos; por las filas zeferinas han caminado ya un buen número de compañeros y compañeras, sobre todo jóvenes, quienes han asumido como propio el mandato de hacer de los derechos humanos una herramienta al servicio de la liberación de los pueblos y las personas, posiblemente honrando con ello el nombre de nuestro referente moral y político inmediato, pero también al propio monseñor Méndez Arceo, eso intentamos, pues sabemos de su opción por los pobres, por los oprimidos y creemos que él está justo ahora y sobre todo en los momentos más difíciles a lado de quienes defienden la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

 

Estos compañeros y compañeras a los que nos referimos, quienes estuvieron en el CDHZL, quienes ahora están, quienes se están integrando y se integrarán en un futuro ahora sabemos que tenemos la responsabilidad de mantener la opción de la defensa de derechos humanos desde los pueblos, las organizaciones y personas quienes con valor ponen su vida y libertad en la línea mostrándonos con acciones lo mejor de los seres humanos: el amor, la solidaridad, la esperanza.                                 

 

Por ello creemos fundamental brindar el reconocimiento a quienes desde abajo, desde la tierra, el agua, el aire y el fuego construyen el mundo mejor al que aspiramos, por ello:      

Nos pronunciamos categóricamente por la debida investigación de las ejecuciones extrajudiciales de los defensores de derechos humanos oaxaqueños Alberto Toledo y Benjamín Juárez, y el subsecuente castigo a los responsables. Ambos integrantes de la Red Nacional de Resistencia Civil, a través de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio y la Unión de Campesinos e Indígenas de la Zona Norte del Istmo, respectivamente, acaecidos en semanas recientes. No podemos permitir que la práctica de la ejecución extrajudicial por motivos políticos siga siendo una práctica recurrente en nuestro país.

 

Manifestamos públicamente nuestra exigencia de libertad a personas defensoras de derechos humanos presas injustamente en las prisiones mexiquenses entre quienes destacan los indígenas presos del pueblo de San Pedro Tlanixco, cuyo delito es defender el agua siendo indígenas; el profesor Oscar Hernández Neri cuya conducta delictiva es defender la educación; y Humbertus Pérez preso por defender la vivienda digna.               

 

Hacemos nuestra la exigencia de la cancelación definitiva del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que tanta destrucción y angustia ha llevado a los invencibles pueblos y personas agrupadas en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra durante más de 15 años; así como la cancelación de la Autopista Toluca-Naucalpan la cual afecta sobre todo a los pueblos indígenas del Bosque del Agua, sobre todo Huitzizilapan y Xochicuautla  del municipio de Lerma y Ayotuxco en el municipio de Huixquilucan; así como también la cancelación  del Tren Interurbano México Toluca cuya construcción destruye y despoja a las colonias populares de la delegación Álvaro Obregón y a los pueblos de Ocoyoacac; proyectos todos realizados en contra de la voluntad de las poblaciones afectadas, campesinas, indígenas y populares respectivamente.

 

Reafirmamos nuestro compromiso por luchar por el reconocimiento constitucional y sobre todo cotidiano del Derecho Humano a la Energía Eléctrica, bandera enarbolada sobre todo por la propia Red Nacional de Resistencia Civil y en nuestra entidad por la Coordinación de Pueblos Unidos en Defensa de la Energía Electica, así como la defensa irrestricta del derecho humano al agua que tantas vidas ha costado, que tanta prisión y agresiones gubernamentales les ha significado a los pueblos de Axotlán, Tecámac, Coyotepec, Amecameca y Coyoacán, por mencionar sólo algunos.   

 

De nuevo agradecemos su atención de todos y todas a quienes ha logrado llegar nuestro pensar y tal vez nuestro sentir, cerraremos diciendo  que es importante no perder de vista el hecho de que a pesar del panorama tan desolador entre nuestros compañeros y compañeras tratamos de no perder la alegría, nos sentimos muy contentos y contentas por hacer lo que hacemos y es que tal vez el primer acto de rebeldía, en estos tiempos de tribulación, es precisamente, la alegría, la sonrisa y la capacidad de resolver, articular y hermanar las diferencias

 

Vaya para ustedes, compañeros compañeras de las distintas organizaciones civiles, sociales, campesinas, indígenas, populares, estudiantiles una sonrisa que insinúa la seguridad que tuviere el poeta chileno cuando escribió:

 

no sufras                                      

porque ganaremos,

ganaremos nosotros,

los más sencillos

ganaremos,

aunque tú no lo creas,

GANAREMOS

 

Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero  

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